¿Analítica Web a precio de oro?
Alguien me ha dicho que la Analítica Web es demasiado cara para lo poco que aporta. Un comentario muy legítimo.
Propongo hacer unos cálculos encima de la mesa. Con una hipótesis.
Conozco tres diferentes herramientas de analítica web cuyo precio de lista para un tráfico estimado de de 500 millones de páginas puede oscilar entre 60 mil y 100 mil euros anuales. Lamentablemente (o no), se trata de las únicas herramientas que me permiten medir todo aquello que necesito, con lo que descender a otro nivel de funcionalidades (y herramientas) no es una opción.
Por no adentrarme en el fanganoso terreno de las “listas de precio” manejadas por los fabricantes, no haré mención a las herramientas o fabricantes en concreto. Por supuesto, algunos de estos fabricantes nos atarán además a contratar un mínimo de 2 o 3 años por adelantado.
Pero asumamos que estamos dispuestos a gastarnos un precio intermedio: Apartamos 80 mil euros.
A continuación viene el siguiente dilema: La riqueza y versatilidad de la herramienta escogida viene acompañada de una implantación compleja y un uso relativamente sofisticado. Si, como pide Víctor Pérez, hacemos caso a Avinash Kaushik (regla del 10/90 para software/servicios, de la que el propio Avinash se consideraba estos días más seguidor que nunca) deberíamos apartar 720 mil euros para obtener el máximo provecho a nuestro entorno de medición. Obviamente, nadie hace caso a Avinash, salvo quienes optan por su propio empleador: Google Analytics, que aplicando una regla de tres determinan invertir cero euros en ambas cosas, software y servicios.
Seamos más realistas, entonces. Los fabricantes saben explotar como nadie el límite de presupuesto del cliente final, con lo que rara vez restan más de 15 o 20 mil euros para dedicar a recogida de requerimientos, implantación, formación y soporte local ab aeternum. Pero supongamos que encuentro una empresa de servicios dispuesta a dármelo todo por ese presupuesto.
Y en mi hipótesis acabo de alcanzar el techo de los 100 mil euros sin siquiera haber aún comenzado a obtener informes o extraer un mínimo rédito.
Estudiemos ahora el coste de oportunidad: ¿Qué puedo comprar con estos 100 mil euros para cubrir necesidades equivalentes?
Veamos:
- Puedo contratar a 3 consultores a tiempo completo. De llegar a encontrarlos (aunque tengamos que reducirlos a uno por la poca oferta presente en el mercado) ¿Podrían estos tres consultores recopilar la información que necesito, para todos mis usuarios, de forma fiable, y presentármela de forma lógica? Lo dudo mucho. Podrían hacer desarrollos a medida, podrían interpretar informes producidos por otra herramienta, podrían desplegar productos gratuitos, pero nunca podrán suplir la limitación tecnológica que se presenta: Sigo sin poder recopilar información avanzada (ej: conversión de campañas vinculada a segmentos de visitante o productos y servicios).
- Puedo contratar estudios periódicos de eye-tracking, o incluso video-entrevistas a consumidores escogidos al azar, que me permitan hacer un seguimiento cualitativo (muy a fondo, pero limitado a un grupo reducido de usuarios) y extrapolar después resultados (o fiarme, más bien, de ellos) para introducir mejoras en la web bajo el mismo presupuesto. Problema: Ya me he dejado por el camino las principales ventajas de la Analítica Web. Ni puedo establecer tendencias, ni puedo definir segmentos por servicios o productos, ni puedo hacer seguimientos de conversión por usuarios únicos para mis campañas.
Claramente, la mejor opción sigue siendo la de la inversión en herramienta y servicios, sobre todo teniendo en cuenta que 100 mil euros representan menos del 5% de muchos presupuestos de Marketing Online (para empresas con el tráfico barajado) y que los beneficios obtenidos como consecuencia de haber reorientado un porcentaje reducido de campañas, apuntando a los segmentos adecuados e incrementando conversión resulta normalmente muy superior a la inversión inicial. Y esto no tiene en cuenta el coste de oportunidad y desarrollo asociados al despliegue de contenidos y servicios no utilizados por los usuarios (en nuestra experiencia, un alto porcentaje de las inversiones en banners, PPC o contenidos y servicios no tienen razón de ser o son enormemente mejorables).
Por supuesto, si algo sería bueno corregir es el desequilibrio entre licencias/herramientas y servicios paralelos, pero ¡sólo el mercado puede ayudar en ese sentido!
Cabe además una última reflexión: ¿Por qué no retroceder a la primera decisión tomada y renunciar a ciertas capacidades en la herramienta para evitar las herramientas “de alto nivel” barajadas, de modo tal que equilibremos mejor la inversión herramientas/servicios? Este es un fuerte argumento de venta para la multitud de herramientas apiladas en el segmento medio del mercado (con funcionalidades equivalentes o inferiores a las aportadas por Google Analytics o Microsoft adCenter Analytics/Gatineau). Mi respuesta:
Porque desde el momento en que renunciamos a la tecnología que justifica esta inversión el coste de oportunidad es demasiado alto si se enfrenta a la posibilidad discutida de contratar un equipo especializado “onsite” capaz de trabajar con herramientas gratuitas o de software libre.

Distingamos: Una persona capaz de aplicar métricas duraderas a la toma de decisiones es una cosa. Otra muy distinta es aquel que mide por medir, recoge información porque está disponible y la combina en complejos gráficos de alto valor estético por amor a su propio efecto seductor.
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